viernes, 27 de agosto de 2021

Llave


 

En su obra maestra, Kim Young-Ha decía que “el hombre que aspira a convertirse en un dios solo dispone de dos alternativas; la creación o el asesinato”.


A mí me fascinaba su capacidad para conjugar ambos aspectos; creaba sueños al mismo tiempo que asesinaba los confines de una moral anacrónica y auto-limitante.


Ella solo quería poder ser ella.


Tenía en sus manos la llave para pasar de una dimensión a otra dejando tras de sí una lluvia de estrellas en el cielo que, al contemplarlas, te hacían sentir mejor.


No sé si llegaría a ser Dios.


Para mí, era un soneto de claro de luna.


Un eco lejano de amor.


Obra de; @lord.cah 

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