Cuando tú nazcas en la cueva,
en el arroyo,
en la palmera de nieve.
Humilde,
como el beso que lleva tu nombre,
y sin haberlo sentido, se muere.
Cuando tú nazcas en la cueva,
en el arroyo,
en la palmera de nieve.
Humilde,
como el beso que lleva tu nombre,
y sin haberlo sentido, se muere.
Beber tu alma en ruinas.
Temblando hasta el aire,
sudor y morfina.
Maleza enraizada,
escalando perdida.
Y un eco de calma,
gritando sin vida.
Me de-vuelvo a Libertalia,
a romper leyes y mapas.
Que me quiten los parches con espuelas,
y me ofrezcan su cabeza en mar de plata.
Yo te entrego a tus peces en deshielo,
pero, a cambio, me regalas tu mirada.
"Que es mi barco mi tesoro, que es mi Dios la libertad..." José de Espronceda